Fallecimiento
La cobertura básica: el capital se paga a los beneficiarios si fallece el asegurado por cualquier causa cubierta.
Un seguro de vida garantiza un capital para tu familia si tú faltas o no puedes volver a trabajar. Es una de las decisiones más importantes, y también una de las más fáciles de hacer bien con buen asesoramiento.
Seguro de vida
Nadie quiere pensar en lo peor, pero planificarlo es una forma de cuidar a quien depende de ti. Un seguro de vida paga una cantidad de dinero, el capital asegurado, a las personas que tú elijas (los beneficiarios) si fallece el asegurado. Muchas pólizas también cubren la invalidez.
Ese dinero puede servir para pagar la hipoteca, mantener el nivel de vida de la familia, cubrir los estudios de los hijos o simplemente dar margen mientras todo se reorganiza.
La clave está en elegir bien el capital, las coberturas y a los beneficiarios, y en revisarlo cuando tu vida cambia: una mudanza, una hipoteca nueva, un hijo.
La cobertura básica: el capital se paga a los beneficiarios si fallece el asegurado por cualquier causa cubierta.
Muchas pólizas duplican o triplican el capital si el fallecimiento se debe a un accidente o a un accidente de tráfico.
Si una enfermedad o accidente te impide trabajar en cualquier profesión, recibes tú el capital.
Algunas pólizas adelantan parte del capital ante diagnósticos graves, para afrontar el tratamiento con calma.
Segunda opinión médica, asesoramiento legal o testamento online, según la aseguradora.
Las coberturas exactas, límites y condiciones dependen de cada aseguradora y póliza. Te las explico antes de contratar.
El más habitual: proteges a tu familia con un capital a cambio de una prima, normalmente renovable cada año.
El capital cubre lo que queda de préstamo. El banco puede pedírtelo, pero no estás obligado a contratar el suyo: puedes elegir otro con coberturas equivalentes.
Pagas la misma cuota durante varios años en lugar de una que sube con la edad. Más previsible a largo plazo.
Combina protección con un componente de ahorro o inversión. Lo valoramos solo si encaja con tus objetivos.
Ejemplos ilustrativos de cómo funciona este seguro en el día a día.
Ana y Marcos compran su primera casa. Contratan un seguro de vida con capital suficiente para cancelar la hipoteca y, al compararlo fuera del banco, pagan bastante menos cada año.
En casa de Pedro solo entra su sueldo. Su seguro garantiza que, si él faltara, su familia podría mantener la vivienda y los estudios de los hijos durante años.
Tras un accidente grave, Lucía no puede volver a trabajar. La cobertura de invalidez permanente absoluta le paga el capital a ella para reorganizar su vida.
Un capital demasiado bajo no protege; uno demasiado alto encarece la prima. Lo calculamos según deudas, ingresos y gastos familiares.
Nombrarlos con claridad evita trámites y conflictos. Y conviene revisarlos cuando cambia tu situación familiar.
Responde con precisión. Una omisión puede complicar el pago del capital cuando más se necesita.
Deportes de riesgo, ciertas profesiones o los primeros meses de contrato pueden tener condiciones especiales.
No. El banco puede exigir un seguro de vida, pero puedes contratarlo con otra aseguradora siempre que tenga coberturas equivalentes. A menudo sale bastante más barato.
Una referencia habitual es cubrir las deudas pendientes más varios años de ingresos familiares. Lo ajustamos a tu caso con números reales.
Sí, puedes modificarlos en cualquier momento comunicándolo a la aseguradora.
Sí. En los seguros de vida riesgo puedes dejar de renovarlo. Te explico cómo hacerlo sin perder protección si cambias de compañía.
Una llamada corta o un formulario. Sin compromiso.
Te enseño varias opciones lado a lado, con lo que cubre cada una.
Resuelvo tus dudas y me ocupo de los trámites.

Tu asesor · Gabmel Contreras
Con unos pocos datos te propongo el capital adecuado y varias opciones para compararlas, sin compromiso.